Langarita-Navarro

Casa FX

María Langarita y Victor Navarro son los autores, entre otras, de la Red Bull Music Academy en la Nave 15 del Matadero en Madrid y de la Rehabilitación y acondicionamiento de las Serrerías Belgas para la sede del centro Medialab-Prado, pero la trayectoria de este estudio se remonta al año 2005.

Este dossier contiene además de la entrevista, fotografías, planos y memoria de la obra.

¿Cuál fue vuestra primera vez?

La casa Fx es nuestra primera obra y sin embargo aun no ha acabado.

Todo empezó en el 2005, con 26 años, no hacía más de dos que habíamos terminado la carrera y todavía trabajábamos en otros estudios de arquitectura. En aquel momento no teníamos intención de empezar por nuestra cuenta pero una casualidad hizo que se precipitaran los acontecimientos.

Ocurrió en un bar, tomando un café. María, que estaba de visita en casa de su familia, escuchó a un chico quejarse. El arquitecto que tenía que hacer la casa para él y su pareja no les hacía caso y empezaban a estar inquietos. Quizá, si hubiera sido en otro lugar, nunca se habría atrevido pero estando en su pueblo María se animó a entrar en la conversación. Al poco rato tenía el encargo de hacer una casa. En aquel momento no le dimos muchas vueltas, teníamos que aprovechar la oportunidad. Reunimos a unos amigos y decidimos hacerlo a ocho manos. Un equipo formado por Roberto González, Elena Castillo, María Langarita y Víctor Navarro.

El trabajo era divertido, una casa para un agricultor en el borde de un pueblo que no llegaba a los doscientos habitantes. Las casas se agrupaban en una loma en torno a una torre árabe rodeada por campos de frutales, choperas y alguna nave de labranza. La parcela estaba en la base, en una especie de pequeño “ensanche” algo desfigurado por la repentina expansión inmobiliaria que también había llegado hasta allí.

Casa FX LNA

Al principio nos extrañó que ese minúsculo pueblo, que sólo tenía un bar, pudiera atraer a gente alguna. Sin embargo, no mucho después, nos dimos cuenta de que debía tener unas extrañas propiedades magnéticas que desconocíamos. Fue al poco de empezar con el proyecto. Alguien nos enseñó unos dibujos sorprendentes había encontrado haciendo su curso de doctorado. No sabemos cómo, Alvar Aalto, en un viaje por España, había llegado precisamente hasta ese pueblo y había dibujado a lápiz el perfil de la colina con su torre árabe. Os podemos asegurar que en la lista de visitas imprescindibles en la provincia de Zaragoza estaría lejos de los 100 primeros puestos. Alvar Aalto en Salillas de Jalón…. tendrá su explicación pero sin duda no es evidente.

La normativa era prácticamente inexistente así que las condiciones de partida venían marcadas por las necesidades de los propietarios. La idea era construir en dos fases sobre el solar. En la primera se haría la casa en una única planta y en la segunda una nave de labranza para guardar los tractores, los remolques y otros equipos. Todo el proceso fue muy excitante, trabajábamos por la noche cuando salíamos de trabajar del estudio y los fines de semana.

En el diseño tuvimos muy en cuenta las condiciones climatológicas del solar. Por un lado unos saltos de temperatura entre estaciones importantes con inviernos fríos y veranos muy cálidos. Y por otro lado la presencia de El Cierzo, un viento local que puede ser muy intenso y molesto en los días más fríos. Para enfrentarnos a estas condiciones y minimizar el consumo energético, organizamos la casa en torno a un patio interior protegido del viento y ubicamos en las fachadas expuestas al sol, a modo de unas gafas, un estructura exterior de ancho variable según la orientación que nos permitía regular la entrada de sol. De esta forma limitábamos la entrada de sol en verano y a la inversa en invierno. Al mismo tiempo tanto el patio como esos porches cubiertos permitían extender hacía el exterior los espacios interiores sin distinción. De tal forma que con independencia del uso todos ellos pudieran participar jardín y tener autonomía en los accesos.

Casa FX LNA

Lo mejor del proyecto seguramente fue el trabajo con el cliente, que nos enseñó muchas cosas, y la gestión de toda la construcción. Durante la obra dedicamos mucho tiempo a buscar soluciones económicas y adaptadas al lugar. Trabajamos con gremios locales, especialmente con aquellos que tenían algún grado de consanguinidad con el cliente, para adecuar las soluciones constructivas a sus formas de trabajo y a sus recursos. Ver montado en obra lo que habíamos pensado en la visita anterior nos pareció mágico, muy emocionante.

Quizá el momento más difícil, que ahora recordamos como muy divertido, fue al principio. Estábamos con la cimentación de la casa. Los ferralla habían traído la armadura de la cimentación y no coincidía con el replanteo. ¡Se salía por todos lados! Mirábamos nuestros planos y mediamos en obra, nuestros planos estaban bien, pero nada coincidía. Por fin nos dimos cuenta, habían escalado la planta, nada, un pelín, lo suficiente para leer los números porque “hacíamos planos muy bonitos pero con los números muy pequeñicos”. No dábamos crédito, habían tomado las medidas directamente sobre plano ampliado. Al final pudimos ajustarlo con mucha conversación, ingenuidad entrañable y algo de suerte. Desde entonces, ande o no ande.

Fotografía de portada de Luis Díaz Díaz. Fotografías de obra de Rafael Trapiello.



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