Iván Solbes

Campaña para Keler

Desde hace ya unos cuantos años disfruta un privilegio incalculable: vivir de dibujar. Iván dibuja todo lo que le echen, desde campañas de publicidad, carteles de conciertos, festivales, teatro, un libro para niños, ilustraciones en en prensa, revistas y mil cosas más. También le da por dibujar a la gente que le visita a su oficina. Y en sus ratos libres… sigue dibujando. Su vida, sus ideas, la vida de los demás y las ideas de los demás, en un diario… de dibujos.

Este dossier contiene, además de la entrevista completa, los carteles para la campaña y más.

¿Cuál fue tu primera vez?

Al acabar Bellas Artes me puse a buscar trabajo. Los años en la universidad apenas me habían aportado nada. Pasé una larga temporada en mi casa reuniendo dibujos antiguos, haciendo nuevos y realizando varias cribas hasta tener un book con lo mejor de lo mejor de aquella época.

Durante 6 o 7 meses todos los días tenía varias citas, unos días más y otros menos. Empecé hablando con la hermana de una amiga mía que trabajaba en publicidad y me dió los contactos de sus compañeros. Había email pero no podías enviar correos con mucho peso, no había apenas páginas web, estaba todo en pañales. Era más interesante conocer a gente en persona que mandar un mail. Mandar un mail a 500 personas no es darte a conocer, es mandar spam.

Iba a una agencia y les enseñaba unos dibujos, si les gustaban me daban otros contactos, entraba con 1 y salía con 7. Llamaba a los 7 y me recibían y me daban otros 7 cada uno. Hice como un viral. Fueron meses dando vueltas por todo Madrid en agencias de diseño, de publicidad, editoriales, diseñadores, periódicos, revistas o cualquier sitio donde mis dibujos pudieran interesar. Y aunque a veces no interesaban hubo gente que me dijo, mira, conozco a alguien que no te va a dar trabajo pero te va a explicar como funcionan las cosas. Estuvo bien porque me recibió gente que te animaba y me vino fenomenal.

Desde el primer mes que empecé a moverme ya tenía trabajo y eso me animó. Cosillas muy pequeñas. Una de ellas fue en MacCann Erickson. El director de arte, Bernardo Hernández y su compañero Javier me recibieron. Tenían pendiente una campaña para Keler, una marca de cervezas vasca. Querían sacarla en los San Fermines, en la prensa de Pamplona, anuncios y un diseño para regalar camisetas. La campaña era con textos de Javier muy ingeniosos, sobre los diferentes eventos de los San Fermines. Me dijeron: tenemos esto, y queremos que a la gente le de ganas de arrancar el cartel del periódico y guardarlo, tiene que ser algo muy bonito y visual. Y es para mañana. Las prisas son una constante en publicidad. Fue una semana enseñando dibujos todos los días. Estaba eufórico, tenía trabajo y me iban a pagar. Siempre me había pagado pero en este caso, aunque el precio era bajo al ser de poca difusión (en publicidad se paga por difusión), al ser mucho volumen lo pagaban bastante bien.

Cancelé toda mi vida, cerré todas las ventanas y la dedicación fue completa.

¿Cuál fue el proceso?

Sobre la frase primero pensaba una imagen que tuviera un punto de vista que llamara la atención para que quedara una frase ingeniosa con una imagen que encajara muy bien con ella. Buscaba puntos de vista raros para que la imagen fuera sorprendente.

Sobre los encierros dibujé un hombre corriendo con un toro detrás pero con un punto de vista curioso. Luego había otro sobre la gente que se quedaba dormida en la calle durante los San Fermines, otro sobre una fuente desde la que salta gente y la cogen, otra sobre los cabezudos…

Nunca había estado, no he llegado a ir nunca. Me pasaron muchas fotocopias de información gráfica que tenían. En aquella época no existía el google imagénes como ahora. Con la enciclopedia Larousse… ahora lo pienso…

Primero hacía bocetos en mi cuaderno. Los dibujos los hacía a mano, los escaneaba y los coloreaba por ordenador. Me tiré varios días dibujando todo el día. Me iba a la agencia en metro con mis disketes de 3 y medio (no había cd) , algunas imágenes no cabían en un diskete, otros de tanto grabar y grabar no funcionaban y tenía que volver a casa a grabarlo nuevamente. Desde entonces me los llevaba por duplicado.

A Bernardo le gustaron mucho las ideas que tenía, pero me veía principiante. Estaba exultante de ideas y estilos y a veces me desviaba un poco y le presentaba algo que no tenía mucho que ver con lo anterior. Me paraba los pies y hacía volver a la idea inicial. Estaba bien porque yo iba aprendiendo mucho de qué iba el rollo de la publicidad. Y todo con un entusiasmo desmedido por mi parte.

Cuando la campaña estaba a la mitad, hubo una pequeña reunión con los creativos para ver las cosas que se había hecho esa semana (la hacían todos los viernes), y Bernardo llevó la campaña y a todo el mundo le entusiasmó. Hicimos varios carteles y luego otro circular con un dibujo de los encierros para hacer la camiseta y se presentó al cliente.

sanfermin

Lo tiraron todo. Sólo salió la camiseta.

¿Qué pasó?

Pusieron mil peros, algunos con lógica. No querían el dibujo de la fuente porque el año anterior un chico casi se mata, se quedó parapléjico. No les gustó el de dormir en el suelo porque daba mala imagen de la ciudad (en los San Fermines dejan dormir en la calle y aquello parece un campo de refugiados). Luego se notó que no habían entendido nada, ni del estilo ni de los textos, porque el resto de las críticas no tenían sentido. Al final tiraron toda la campaña, solo salió la camiseta. Los carteles finales de la campaña iban con otros textos y dibujos como de Mortadelo decorado con degradados y destellos de luces ¡el horror!

Para mi fue mi bautismo en publicidad porque ahí empecé a ver lo que es luego la rutina. Lo mejor de lo mejor, lo que sale del trabajo con los creativos, suele ser lo que primero acaba en la papelera. Es algo que durante estos años ha sido una constante, cuanto mejor lo hicieras más posibilidad de acabar en la papelera, siempre, hasta la última campaña. A mi costó muchos años que no me envenenara la vida. Estaba viviendo una época sin crisis en la que me pagaban muy bien por hacer lo peor y no lo disfrutaba. Una amigo me decía: deja de quejarte que ya vendrán tiempos malos. Ahora lo recuerdo. Por eso busco cosas por mi cuenta nuevas, con gente que tenga criterio o que confíe en mí.

¿Que hiciste aquella primera vez que no has vuelto a hacer?

El estilo con el que hice esos carteles no lo he vuelto a hacer. Se quedó ahí perdido, me pasé a otra. No lo volví a usar. Empecé a trabajar en otras cosas, descubrí más posibilidades técnicas. La campaña de Keler fue un intermedio entre el final de mi vida como universitario y el comienzo de mi vida laboral.

¿Te hubiera gustado hacer algo más?

Me hubiese gustado tener tiempo para hacer más carteles, me hubiese gustado que saliera, me hubiese gustado haber tenido más tiempo, que me encargaran más y que hubiese salido como el copi, el creativo y yo habíamos pensado.

Puedes seguir a Iván Solbes en su facebook y en su página web. También allí podrás adquirir sus trabajos al igual que en la Gunter Gallery

Si vives en Madrid o cercanías y te interesa que Iván te dibuje, pide cita en ivan@ivansolbes.com



One Comment

  1. Fredy wrote:

    Gracias por compartir tus experiencias, me animan. El inicio es siempre difícil en la mayoría de los casos. Lo importantes es que comenzaste y has crecido profesionalmente. Un abrazo. 🙂

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