Stanley Kubrick

Fear and desire

La primera vez del director de 2001: una odisea del espacio, La naranja mecánica y El resplandor fue Fear and desire, una película que consideró “un fallido ejercicio de principiante” y del que se avergonzó toda su vida hasta el extremo de tratar de destruir todas las copias existentes. Lo habría logrado de no ser porque los laboratorios Kodak tenían por costumbre guardar para sus archivos un ejemplar de todas las películas que revelaban.

Stanley Kubrick

Tenía 22 años y tras trabajar como fotógrafo y realizar un par de cortos empezó a gestar en su cabeza una película bélica cuyo rodaje planeó con la meticulosidad de un psicópata: sabía cómo quería cada escena, cada plano, cada tiro de cámara. Su padre y un tío farmacéutico aportaron los 10.000 dólares que costaría la obra.

Los problemas surgieron en el montaje y la posproducción. Obsesivo, exigente y perfeccionista, se atascó en numerosos momentos de la edición en busca de la precisión soñada y quiso que los diálogos se grabaran a posteriori, lo que encareció el presupuesto. Además, la banda sonora que había compuesto un amigo suyo debía ser interpretada por una orquesta de casi 30 músicos. El resultado es que tuvo que aparcar la película y aceptar modestos encargos de televisión hasta ahorrar los más de 50.000 dólares que acabaría costando.

Fear and desire

Logró convencer a Joseph Burstyn, distribuidor especializado en cine europeo de escasa difusión en Estados Unidos, de que estrenara su película, cosa que sucedió en marzo de 1953. La crítica dijo entonces cosas como “Merece la pena estar al tanto del futuro de Stanley Kubrick”, “brillante e inolvidable (…) una fábula que transmite verdad, un cuento de hadas que pertenece a este mundo después de todo” (Mark Van Doren), o “un culto y original drama bélico que destaca por su fresco tratamiento de la cámara y sus diálogos poéticos” (Variety). Pero también cuenta la leyenda urbana que Kubrick presenció cómo algunas salas se llenaron de abucheos y que nunca superó ese bochorno.

Tras la muerte del distribuidor trató de hacerse con todas las copias de su película y supervisó, en muchos casos, su destrucción. Para él Fear and desire no era más que “un esfuerzo torpe y pretencioso. Una versión en 35 mm de lo que unos estudiantes de cine hacen en clase en 16 mm”. Años más tarde la calificaría de “un fallido ejercicio de cineasta aficionado. Una rareza completamente inepta, aburrida y pretenciosa”. Según decía, la única lección que aprendió en su primera experiencia como director es que “el dolor es un buen maestro”.

Fear and desire 02

Entre los daños colaterales de esta opera prima se encuentra el matrimonio de Kubrick con su entonces esposa, Toba Metz, quien ejerció de script. Se divorciaron nada más terminar el rodaje.

A lo largo de los diez años siguientes Kubrick rodó Atraco perfecto, Senderos de gloria, Espartaco y Lolita.

Hoy Fear and desire puede disfrutarse en dvd en una edición cuidadosamente restaurada.



One Comment

  1. Juan wrote:

    …esta historia nos deja varios dilemas: ¿qué ha de prevalecer, el deseo del autor de destruir su obra, o el de la sociedad por conocerla? ¿violó Kodak esta voluntad mientras Kubrik aún vivía? imagino que no, o habrían acabado en los tribunales, es más… ¿guarda Kodak copias de mis vergonzosas fotos de adolescente? ;-P

    Enhorabuena por el blog, o, más bien, gracias por estas historias.

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